El pasado viernes 9 de octubre, Panamá vivió uno de los sismos más fuertes de su historia reciente. Esperamos que tú y tu familia se encuentren bien. Para muchas personas, el impacto no termina cuando la tierra deja de moverse: los días siguientes también traen miedo, cansancio e incertidumbre.
En Pacífica Salud queremos acompañarte en esta etapa y recordarte algo importante: tu salud mental también necesita atención.
Lo que sientes es una reacción normal
Después de un evento así, es común experimentar:
- Sobresaltos con ruidos, vibraciones o el movimiento de un edificio
- La sensación de que “sigue temblando” aunque no sea así
- Dificultad para dormir o pesadillas
- Irritabilidad, llanto fácil o dificultad para concentrarte
- Revisar las noticias o las alertas de sismos una y otra vez
- Dolores de cabeza, tensión muscular o malestar estomacal
Estas reacciones suelen disminuir de forma gradual en las próximas semanas, a medida que tu cuerpo entiende que el peligro pasó.
¿Cómo retomar la normalidad paso a paso?
Es la etapa del "me siento bien", y justamente por eso es el mejor momento para conocer tu punto de partida. Lo que midas hoy será tu referencia a futuro.
Vuelve a tu rutina. Horarios de comida, sueño, trabajo y ejercicio le devuelven al cerebro la sensación de control.
Dosifica la información. Mantente informado por fuentes oficiales, pero define uno o dos momentos al día para revisar noticias y evita hacerlo antes de dormir.
Prepárate, no te paralices. Tener una mochila de emergencia y un plan familiar reduce la ansiedad porque convierte el miedo en acción concreta.
Habla de lo que viviste. Compartir la experiencia con familia, amigos o compañeros ayuda a procesarla.
Respira. Inhala por 4 segundos, sostén 4 y exhala por 6. Repetirlo unos minutos calma el sistema nervioso.
Cuida tu cuerpo. Hidrátate, come a tus horas, muévete y limita el alcohol y la cafeína.
Estar preparado también es cuidar tu salud mental
Gran parte de la ansiedad después de un sismo viene de la sensación de no tener control. Tener un kit de emergencia listo y un plan familiar convierte esa preocupación en acción concreta y te da tranquilidad para retomar tu día a día.
¿Qué incluir en tu kit? (para al menos 3 días)
- Agua: alrededor de 4 litros por persona al día
- Alimentos no perecederos: enlatados, barras, frutos secos, galletas, y un abrelatas manual
- Botiquín de primeros auxilios: vendas, gasas, antiséptico, analgésicos
- Medicamentos de uso diario: suficientes para una semana, con copia de tus recetas
- Linterna, radio de baterías, pilas extra y cargador portátil
- Documentos importantes: copias de cédula o pasaporte, seguro médico y contactos de emergencia en una bolsa impermeable
- Efectivo en billetes pequeños
- Artículos de higiene: gel antibacterial, papel higiénico, toallas húmedas, mascarillas
- Silbato, ropa de cambio y una manta
- Lo específico de tu familia: pañales y fórmula, lentes, artículos para adultos mayores o mascotas
Arma también un plan familiar: acuerden un punto de encuentro, un contacto fuera de la ciudad con quien todos se comuniquen, y ubiquen las zonas seguras y salidas de casa y del trabajo. Revisa tu kit cada 6 meses para reponer lo que vence.
Si tienes niños en casa
Los más pequeños toman como referencia la reacción de los adultos. Escúchalos sin minimizar lo que sienten, responde sus preguntas con palabras sencillas y mantén sus rutinas. Es normal que por unos días quieran dormir acompañados o pidan más atención.
Cuándo buscar ayuda profesional
Te recomendamos consultar con un especialista si después de 3 o 4 semanas:
- La ansiedad, el insomnio o el miedo no disminuyen o empeoran
- Evitas lugares, edificios o actividades por temor
- Te cuesta trabajar, estudiar o cumplir con tus actividades diarias
- Sientes desesperanza o tristeza persistente
Pedir ayuda no es señal de debilidad; es una forma de cuidarte.
Si tú o alguien cercano se encuentra en crisis o en peligro, llama al 911 o acude al servicio de urgencias más cercano.